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El conferenciante del día 26 de mayo fue Luis Fernández Villamea, conocido en el mundo azul especialmente por su labor al frente de la revista Fuerza Nueva. Sin embargo, su trayectoria periodística es mucho más amplia ya que dió sus primeros pasos a los 19 años, en la revista "Semana". Ha sido enviado especial en distintas partes del mundo pero si hay algo que le capacita para hablar de La Prensa en la Transición -título de la conferencia- es, sin lugar a dudas, su condición de cronista parlamentario durante aquella época.
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Antes de iniciar su conferencia, Fernández Villamea comunicó que Blas Piñar hubiera querido acudir a la conferencia pero que su estado de salud se lo impedía. Afirmó también encontrarse en casa aunque fuese la primera vez que acudía a la Hermandad, puesto que en esas paredes habían visto la luz muchas de las ideas por las que murieron muchos camaradas y otros aún defendíamos.
Como introducción al meollo de la prensa durante la Transición, Fernández Villamea hizo un breve esbozo de la historia de España durante la época de Franco, haciendo hincapié especialmente en la última década ya que, frente a lo que muchos piensan, la Transición se inició en los años sesenta, cuando aún vivía el Caudillo.
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Destacó, por ejemplo, que los más afines al Régimen ya comenzaron a ser perseguidos por ministros del gobierno de Franco. Él, concretamente, fue detenido en una ocasión acusado de ser comunista y en otras dos fue testigo del secuestro y la censura de la revista Fuerza Nueva.
En cuanto a la Transición en si, enumeró la gran cantidad de peródicos que aparecieron, todos combativos contra todo aquello relacionado con Franco y Falange. Excepción de todo aquello fue El Alcazar pero, finalmente, a pesar de los esfuerzos económicos de simpatizantes (Fueraz Nueva llegó a entregarle el capital destinado a su campaña de las elecciones europeas), no puedo resistir económicamente la discriminación en materia de publicidad de que fue objeto y finalmente desapareció como diario en 1987.
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Uno de los momentos de mayor atención fue cuando Villamea relató su testimonio como testigo directo del llamado 23-F, al encontrarse en el Parlamento por su condición de cronista y haber vivido personalmente las 20 horas que duró el encierro. Cuenta que el único momento real de tensión se produjo cuando un diputado (al parecer Fraga) llamó terroristas a los guardias civiles y estos, en respuesta, prepararon las ametralladoras.
Como es habitual, tras la conferencia se inició una amena charla que aportó nuevos datos tales como que Fraga sí estuvo afiliado al "Glorioso Movimiento" a pesar de haberlo negado siempre (se afilió 20 días antes de ser nombrado ministro por Franco).
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