Luis Eugenio Togores y Gustavo Morales fueron los confrenciantes del 14 de abril con un tema que siempre gusta en nuestras filas y que sino fuese por la veracidad de las gestas, diríase que forma ya parte de nuestra leyenda: "Los tercios españoles en Europa: la División Azul". Togores es vicerrector de alumnos en la Universidad San Pablo-CEU y Morales, profesor en la misma. Ambos, ademas de amigos y compañeros de trabajo, publicaron en noviembre del año pasado "La División Azul", un libro que se agotó a los dos meses de salir a la venta.


Frente a lo que cabría esperarse, los conferenciantes no contaron la historia de la División Azul al estilo académico, con innumerables datos, cifras y fechas, sino que lo hicieron desde el aspecto humano que envolvió a aquellos hombres de distintos orígenes y motivaciones que un día se alistaron a la División.

Y mientras hablaban, diversas fotografías de momentos divisionarios -todas ellas recogidas en su libro-, se sucedían en la pantalla, captando la antención de los asistentes y amenizando la charla.

Si amena fue la conferencia, más aún lo fue el coloquio posterior, en el que se contaron diversas anéctodas y se aclararon algunas dudas. Así supimos que Giral, presidente republicano en el exilio, pidió a Stalin que declarara a Muñoz Grandes criminal de guerra, a lo que Stalin se negó. Que los rusos consideraban que esos hombres bajitos que llevaban uniformes alemanes, pero que no eran alemanes, y que gesticulaban como monos, eran muy simpáticos y no actuaban como los alemanes. Que los españoles no aprendieron ruso pero que los rusos que les conocieron sí aprendieron español, y que incluso las nuevas generaciones rusas saben que la blau era distinta a las divisiones alemanas.

Fuera del tema estricto de la División Azul, pero en relación al secretismo de las actuaciones rusas, uno de los conferenciantes comentó que la pélicula testimonial Katyn de Andrzej Wajda, en la que se aborda la matanza de unos 20.000 polacos a manos rusas durante la II Guerra Mundial, no encuentra distribuidores para su visionado en los cines españoles, a pesar de haber sido nominada a un Oscar, al parecer por presiones rusas, presiones que, según dicen las malas lenguas, impidieron también su estreno en el festival de Venecia.
Ver actividades y otras cosas