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A pesar de que no había ningún acto convocado en la mañana del 20 de Noviembre en el Valle de los Caídos, algunos camaradas quisieron oir misa en la Basílica. El dispositivo montado por la Guardia Civil más que impresionante, era exagerado, sobre todo teniendo en cuenta que la gente que acude al Valle no son delincuentes, salvo que se considere delito el profesar una ideología que no es del gusto de los partidos autodenominados demócratas, y que la libertad ideológica garantizada por la Constitución no sea aplicable a los falangistas. Había más guardias civiles uniformados y de paisano, que asistentes a la misa. Tanto despliegue invita a pensar que sus mandos confían más en la suprioridad del número que en la habilidad de sus hombres. Bien mirado, es un honor.
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Ya en la entrada, todos los coches eran registrados por si portaban banderas u otro símbolo y era observada el color de la indumentaria. Cualquier prenda era permitida salvo que fuese una camisa de color azul -aunque no fuese mahón falangista- o de color negro (parece que algunos miembros de las fuerzas del orden no distinguen bien entre el azul y el negro) y, por supuesto, totalmente prohibido subir con pulseras con la bandera nacional, pins y similares... Resulta que llevar una insignia de solapa o pasacorbatas de la bandera nacional en el Valle de los Caídos está prohibido por la Ley de la Memoria Histórica. El comportamiento de muchos de los miembros de la Benemérita denotaba que su memoria histórica había olvidado que en aquellos tiempos en que sus colegas eran asesinados por ETA y sus ferétros sacados por la puerta de atrás de las iglesias, ocultados a una opinión pública que pensaba que algo habrían hecho o que para eso se les pagaba, los falangistas eramos los únicos que publicamente llorabamos su muerte y pedíamos justicia para sus viudas e hijos.
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Ya en la misa, el oficiante a pesar de su condición de sacerdote, valoró a los muertos por categorías, alabando la figura de Franco -a él deben su monasterio y en contrato figuran las misas por su alma- e insinuando que solo por la coincidencia de fecha se veía obligado a mencionar a José Antonio Primo de Rivera, olvidando que su "bienhechor", Franco, fue quién dispusó que el fundador de la Falange fuese sepultado en el lugar de honor de la iglesia. Su actitud despectiva hacia José Antonio motivó que muchos falangistas abandonaran la misa antes de su finalización. Por lo que se ve y se ha visto otros años, ni José Antonio ni los falangistas somos del agrado del abad del Valle o, tal vez, espera complacer así al Gobierno y que este, en compensación, no los eche del monasterio y Patrimonio arregle los cada vez mayores desperfectos de la iglesia y demás dependencias del Valle. ..
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Finalizada la misa, sin ningún tipo de organización previa y de forma completamente espontánea, muchos de los asistentes cantaron juntos el Cara al Sol en la explanada. De todos ellos, solo unos cuatro o cinco llevaban camisa azul mahón y solo a estos se dirigió la Guardia Civil para tomarles los datos, comunicarles que estaban violando la Ley de la Memoria Histórica y que recibirían la correspondiente denuncia. Tal vez ante la imposibilidad de tomar los datos a todos los presentes y en represalia al hecho de que se les colaran en la entrada sin haberse percatado de que llevaban camisa azul (es de suponer que el año que viene desnudarán literalmente a todo el mundo en la entrada para que no se le cuele nadie otra vez), decidieron que tan solo estos debían ser objeto de sanción. Una muestra literal del concepto de la libertad ideológica y de expresión de nuestro país, que en estos términos, por desgracia, cada vez se parece más a Venezuela y Cuba sin que la mayoría de los españoles se percate de ello.
Veremos en que acaba todo esto. Pero al menos este año, sonó una vez más el Cara al Sol en el Valle de los Caídos.
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