Ver actividades y otras cosas




Como todos los 20 de Noviembre, nos dimos cita en la sede nacional de la Hermandad de la Vieja Guardia, para conmemorar el LXXII Aniversario del fusilamiento de José Antonio y honrar la memoria de todos los Caídos. Y como todos los 20-N el acto se inció con la oración del Rosario en comunidad falangista.



Finalizado el mismo, Carlos Batres hizo entrega de la medalla de la Hermandad de la Vieja Guardia a los camaradas William Martín, José Mª Domingo, Fernando Lozano y Eduardo Quintanilla. La medalla también fue concedida a los cántabros Leoncio Calle y Valeriano Pérez (ausentes). Ha de destacarse que William Martín es uno de los camaradas más jóvenes que ha podido acceder a la medalla de toda la historia de la Hermandad, gracias su alto espíritu de servicio a la organización.


Inmediatamente después, se hizo entrega de los diplomas acreditativos de 30 años de afiliación a la Hermandad: Justa Jiménez, Aníbal Cuetos, Rafael Salanova, Manuel Moraleda y Antonio Sanz, presente en el acto (hay que recordar que la avanzada edad y/o precaria salud de muchos de ellos, no siempre les permite participar tanto como quisieran en los actos de la Hermandad. Antonio, falangista y divisionario, se emocionó ya que no se esperaba aquel pequeño gesto de reconocimiento.


Finalizada el acto de entrega, Carlos Batres, presidente de la Hermandad se dirigió a los asistentes manifestando en voz alta lo que estaba en pensamiento de todos: la aplicación de la "ley" de la memoria histórica que impide a los falangistas oir misa en el Valle de los Caídos, ley que salió adelante en el Congreso gracias a los votos favorables del PSOE y del PP. Y como es más importante para el gobierno desplegar un centenar de agentes del orden público, para evitar que las camisas azules entren en el Valle, que destinar dichos agentes a menesteres más necesarios y actuar contra quienes delinquen robando y asesinando. No obstante, recordó que a los falangistas no les amedrantan las dificultades y no conseguirán hacerles callar.



Como colofón al acto, se cantó la canción que, proscrita en el Valle de los Caídos, es cada vez más un símbolo de libertad de expresión:

NUESTRO CARA AL SOL